Pétalos

La Gruta, Junio del 2000.

Hace un tiempo, una noche, volvía caminando rápido a mi casa por una calle obscura.

En la entrada de un moderno edificio, a los pies del portero eléctrico observe algo extraño en el piso. Volví sobre mis pasos.

El piso estaba regado de rojo. Cientos de pétalos de rosas estaban esparcidos al azar.

Sin dudas hacia solo minutos alguien se había tomado el trabajo de desarmar un ramo de rosas con una dedicación y puntillosidad sorprendentes.

Tome unos pétalos y comprobé que eran parte de una flor en su mejor momento.

Seguí el camino a mi casa pensando que historia, que drama, que desilusion, que desengaño cuentan esas flores destruidas.

Que ilusiones, fantasías o sentimientos quedaron rotos, esparcidos por el piso.

Los pétalos en mi mano delataban a una persona herida.

Las flores siempre nos hablan de sentimientos, aunque estén hechas pedazos.

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