Otros Nombres

Si en la palabra "rosa" está contenida la rosa entera y en el nombre "Alfredo" lo tengo a Alfredo, me surge pensar que esto, tan posible, no es cierto para la rosa ni para Alfredo, que no es igual a otros Alfredos que conozco, ni he visto realmente una rosa igual a otra.
Creo, eso sí, que existen palabras que no solo sirven para identificar a las cosas y a los seres, sino también para definirlos completamente. Así habrá una palabra que contenga a la rosa, esta rosa, y cuyo conocimiento sea el conocimiento de toda mi rosa. Y Alfredo tendrá un nombre, un verdadero nombre que no solo lo representa, sino que lo contiene y cuyo conocimiento es el conocimiento de sí mismo.
Una mujer que amé me reveló su nombre verdadero, o el que ella creía que era su nombre verdadero: "suave brisa del mar, una noche, después". Yo terminé por concluir que era cierto, porque cada palabra, cada gesto, cada acción desesperada, cada vez que sacaba dinero del cajero automático, era eso, brisa del mar... una noche.
Después dudé. Ese nombre no era toda ella. Había algo más. Pero me convencí de que con el tiempo lo sabría, ella lo sabría. O era que ella lo sabía y no me lo había revelado todo: se reservaba una parte de sí para el misterio, para una confesión tardía, para el descubrimiento repentino después de infinitos tiempos compartidos. Aun hoy pienso en lo que no sé de su verdadero nombre. Lo que no sabré.

Sergio Alberino