Mi compañera de viaje

Te voy a contar sobre mi compañera de viaje.

Estábamos siempre cerca, compartiendo lo bueno y lo malo.

Me descubría mirándola sorprendido, reconociéndola por milésima vez. Es con ella con quien viajaba hacía un mes.

Entenderla no es fácil. Es otra persona, diferente a mí. Es una mujer.

Fue quien estuvo donde tenía que estar, en el momento que debía, para ayudarme o para precisar de mi ayuda.

Me guiaba, me esperaba, me seguía. No era uno llevando al otro, éramos dos caminando.

En nuestro último día en la montaña, mientras bajábamos, ella encontró a una chica que lloraba sola porque había perdido por completo la seguridad y el equilibrio y se aferraba desesperada a las rocas. Mi compañera la tomó de la mano y le indicó qué hacer, paso a paso, hasta bajar al refugio. Yo miraba la escena fascinado.

Mi compañera de viaje se estaba recibiendo de montañista con honores.

Ella fue la mejor parte de los paisajes del verano 2003.

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