Abrigado

Enero de 2002 fue un verano muy caliente en el país por serios problemas económicos y sociales. Con un pequeño grupo hicimos una inolvidable travesía de montaña que nos mantuvo ajenos a toda esa locura. Llegamos a la ciudad con alegría y oxígeno en los pulmones, pero encontramos en la gente mucha bronca, frustración e impotencia.

En la travesía, nosotros nos abrigamos del frío de la montaña, y la montaña nos abrigó a nosotros del frío de una sociedad enferma.

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